El nuevo mundo está en la nube

El nuevo mundo está en la nube

Amazon es la principal empresa de alta tecnología en la nube (cloud computing), la nueva frontera de la tecnología del procesamiento de la información más allá de Internet.

Como tal, destruye sistemáticamente los costos de producción, a través de la instalación de plataformas digitales de acceso, cuyos precios tienden a la gratuidad.

Esta innovación – que Amazon comparte con Microsoft, Google, Alibaba y otros– permite el surgimiento de centenares de miles de nuevos emprendedores (start-ups) que no requieren capitales significativos para su actividad, centrada en la reestructuración generalizada del sistema analógico tanto industrial como de servicios y que ha desencadenado la más gigantesca reestructuración del capitalismo desde la revolución industrial (1780-1840).

El segundo efecto económico de la nube es que permite a los emprendedores digitales o start-ups concentrarse en el núcleo de su innovación, mientras transfieren sus otras responsabilidades (marketing, pagos, logística, distribución) a compañías especializadas.

Esto posibilita un grado excepcional de especialización, que favorece de una manera hasta ahora nunca alcanzada en la historia del sistema la productividad de todos los factores (PTF), que es la pura innovación. “La inteligencia es capacidad de concentración”, dice Peguy.

Esto lleva a un mundo de transacciones que se multiplican exponencialmente sin enfrentar fricciones de ningún tipo. Por eso sus costos se derrumban y se acelera la rapidez de los negocios, hasta el extremo de que la denominada “abreviación del ciclo del producto” carece de sentido y exige nuevas categorías para su comprensión.

La gratuidad del acceso a la nube como tendencia significa que un gigabyte de alquiler de capacidad de procesamiento de la información para acceder a la plataforma digital costaba US$0,10 por mes en 2013 y ahora ha caído a US$ 0,04, una disminución de más 100% anual.

McKinsey Global Institute estima que el efecto económico de la nube que se manifiesta en el virtual derrumbe de los costos de producción implicará en los próximos 10 años un ahorro de US$14 billones, que podrían más que duplicarse hasta US$33 billones.

Esta disminución es la manifestación económica de un fenómeno correlativo de incremento de la productividad, cuya magnitud se revela en el siguiente ejercicio: equivaldría al producto bruto de EE.UU. (el PBI norteamericano –la primera economía del mundo medida en dólares constantes y a valores nominales– se incrementa anualmente en US$16 billones).

Esta disminución de costos por su magnitud ha perdido el carácter incremental, y se ha transformado en un acontecimiento nítidamente cualitativo. El resultado es que ha surgido un nuevo mecanismo de acumulación en la historia del sistema de una productividad y celeridad en las transacciones hasta ahora desconocidas.

McKinsey Global Institute sostiene que sus estimaciones tenderán a acelerarse al acercarse la conclusión del período 2015-2025. Fundamenta esta concepción en la convergencia creciente de tecnologías, cuya consecuencia es la conversión del sistema en una realidad hiperconectada y súperintensiva, guiada por el principio de instantaneidad.

El acceso a la nube significa que la escala de producción no es más una ventaja comparativa, porque la tendencia es la desaparición del costo marginal. Ahora lo que importa es el alcance estratégico de la especialización, el nicho donde se inserta el nuevo producto.

También se desvanece la noción de commodity o bien físico, por la completa virtualización del sistema. Se esfuma, por último, la idea de control, al multiplicarse exponencialmente el número de protagonistas, mientras se profundiza la integración del sistema.

Esta nueva época exige pensar de nuevo.

Fuente: iEco Clarín

 

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