Cómo hacer que tu empresa fracase

Cómo hacer que tu empresa fracase

Empezar un emprendimiento no es fácil, mantenerlo competitivo es difícil, pero destruir nuestra empresa al parecer es bastante simple y hay miles de maneras de hacerlo. Tal vez por eso muchos han escrito sobre este tema, como Donald Keough, ex presidente de Coca-Cola que publicó The Ten Commandments for Business Failure, donde habla de errores frecuentes cometidos por empresas de todos los tamaños y colores.

Endeudarte demasiado. Vas a sobrevivir más tiempo si no te endeudas demasiado. No vas a generar ingresos desde el primer día de operaciones, así que tienes que concentrarte en permanecer en el mercado lo más que puedas hasta que generes ingresos.

Elegir al socio equivocado. Tener un socio es como estar casado, para que funcione tienen que compartir la misma visión, saber cómo trabajar en equipo, tener valores similares aunque profesionalmente tengan especialidades diferentes. En el caso de las empresas familiares, en la que los socios no los puedes elegir, lo más aconsejable implementar un protocolo familiar para evitar una mala gestión.

Tener un solo cliente. Hay muchas pequeñas empresas que sobreviven con un solo cliente y a veces por un largo periodo. Sin embargo, tener un solo cliente hace que tu empresa sea completamente dependiente de este y por lo tanto frágil. Ya que hoy estas y si mañana pierdes a tu cliente también puedes despedirte de tu empresa.

Dejar de tomar riesgos. Emprender es arriesgarse constantemente, cuando lo dejas de hacer tu empresa empieza a sobrevivir reaccionando al mercado, en vez de aportar valor a su sector y a sus clientes.

Amar la burocracia. Es inútil llenarnos de procesos, trámites y documentos que consuman nuestro valioso tiempo y recursos en tareas que no generen ingresos. Los procesos y reglas son necesarias pero tienen que ser implementadas de acuerdo a nuestras necesidades.

Que el perfeccionismo supere a la acción. Podemos perseguir la perfección pero invertir horas de horas y no entregar nuestro producto o servicios a tiempo no genera ingresos. Un balance ideal entre perfección y acción es un paso hacia la excelencia.

Si tú no estás nadie hace lo que tiene que hacer. Si te enfermas o te ausentas de la empresa mantendría su rendimiento habitual? Asigna responsables, ten un plan y delega, la actividad de tu empresa no puede detenerse solo porque tú no estás.

Un buen servicio no disimula un mal producto. No esperemos que nuestra disponibilidad y atención personalizada retenga clientes si nuestro producto o servicio no funciona. Esto no es suficiente para mantener una relación duradera con nuestros clientes. Hay que vender soluciones no buenas intenciones.

Entrar en una guerra de precios. Aunque vendas más que tus competidores ofreciendo un precio más bajo esto no te será rentable. Es mejor tener una ventaja diferencial y que esta genere ventas a pesar de que el precio no sea tan reducido.

Ofrecer todo. Muchas empresas ofrecen lo que sus clientes les piden para tratar de satisfacerlos y retenerlos pero esto es demasiado trabajo y generalmente no es rentable. Hay que definir qué es lo que hacemos y lo que no para posicionarnos de manera efectiva.

No saber cómo, donde y cuando comunicarte con tus clientes. Implementar acciones de marketing esporádicas o cambiarlas constantemente significa que no conoces a tus clientes lo suficiente como para establecer una comunicación natural y efectiva.

Olvidarte de tus clientes. Una vez que hayas conseguido una clientela es fácil dar por sentado que no te cambiaran o pensar que tu empresa ha crecido y no puedes mantener a todos contentos. Observa, comunica y atiende a tus clientes de la mejor manera.

No tener una visión a largo plazo. Sin una visión clara de la dirección de nuestra empresa es fácil perdernos en las miles de tareas “urgentes” e improductivas lo cual no es rentable ni divertido.

No evolucionar. No hay formulas comerciales que duren para siempre. Hay que mejorar, cuestionarnos y adaptarnos ya que todo evoluciona, nuestros clientes, el mercado, los procesos, la tecnología, etc. No podemos detenernos.

No invertir. Si quieres basar la filosofía de tu empresa en invertir poco y ganar mucho tienes dos opciones: serás nombrado el emprendedor del año o tu ventas serán igual a cero. Sin invertir no podrás operar ni ofrecer algo de valor.

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