Observar los cambios tecnológicos es como ver la aparición de un nuevo mundo

Observar los cambios tecnológicos es como ver la aparición de un nuevo mundo

Entrevista publicada en PlanetaDeLibros.com a Enrique Dans, autor del libro “Todo va a cambiar”.

Poniéndonos algo escépticos, ¿de verdad que “todo va a cambiar”?
Te respondo con el final del libro… en realidad, todo ha cambiado ya. Vivimos en una sociedad a varias velocidades, en la que coexisten un número creciente de personas que viven literalmente en la red y extraen a esta todo tipo de beneficios, con un porcentaje decreciente de temerosos que creen injustificadamente que la red es peligrosísima, que es perjudicial para la vida social o que los que la usan son seres extraños, de piel blanquecina y que solo se exponen a la luz de la pantalla.

Y, por supuesto, no es así…
Para las personas, ignorar la red es resignarse a no conocer uno de los avances fundamentales que están definiendo la evolución del mundo. Para las empresas, pretender ver toda la dimensión del cambio antes de tomar decisiones y actuar no es más que una receta para el desastre.

Hay quien dice que las nuevas tecnologías te acercan a los que están lejos, y te alejan de los que están cerca. ¿Corremos el peligro vivir una existencia demasiado virtual?
La tecnología no es un sustitutivo de la existencia física, de eso que algunos llaman “vida real” como si las relaciones que tienen lugar a través de una pantalla no lo fueran. Bien llevada, la tecnología complementa, pero no sustituye nuestras relaciones. Las pruebas son evidentes: hace ya más de diez años que existen tecnologías que permiten una interacción de calidad, y aquellos que pueden considerarse usuarios más recalcitrantes de las mismas son, precisamente, aquellos que tienen una vida social más intensa fuera de la red.

Comparas el cambio tecnológico con Matrix: ”tras años y años de educación y de vivir bajo unas reglas determinadas, de repente ves cosas que no funcionan como deberían”. Da un poco de vértigo la rapidez con que todo está cambiando, ¿no?
El cambio tecnológico condiciona de una manera enorme nuestras actividades: cómo vivimos, cómo nos comunicamos, cómo aprendemos, cómo accedemos a información, cómo compramos, etc. Todas las industrias evolucionan, pero la horizontalidad de la tecnología la ha llevado más allá, y ha hecho que sea cada vez más importante entenderla o mantenerse en contacto con ella si queremos explotar las ventajas competitivas que ofrece, o simplemente si queremos tener un mínimo criterio a la hora de escoger entre verdaderas tendencias y simples modas pasajeras. Tal vez dé vértigo a quienes tengan propensión a tenerlo, pero por otro lado es muy bonito: en muchos sentidos es como presenciar la aparición de un nuevo mundo.

En tu libro no sólo describes lo qué ahora mismo ocurre con Internet, también hablas de cómo evolucionará la red en el futuro… ¿Quién lo tiene más difícil para adaptarse a los nuevos tiempos, el individuo o la empresa?
Decididamente la empresa. Los individuos somos más flexibles. Aunque en ocasiones tomemos decisiones sin un criterio claro o errático, las tomamos. La empresa tiene un nivel de complejidad superior, y las decisiones se toman de otra manera, indefectiblemente más lenta. Y existe una relación clarísima entre adopción individual y adopción corporativa: de hecho, puedes predecir la adaptación de una empresa a las nuevas tecnologías viendo cuántos de sus líderes y trabajadores son individualmente “early adopters”, perfiles de adopción temprana. Una de las mejores inversiones que podrían hacer las empresas hoy en día es cualificar y motivar a sus trabajadores para que mantuviesen un perfil de “early adopter”.

¿Cómo surgió la idea de la edición social de Todo va a cambiar?
Quería replicar las sensaciones que tuve tras el aluvión de comentarios e ideas que llegaron al blog tras la primera edición del libro. La edición social trata, además, de ir más allá de simplemente poner un texto en la red, pretende aprovechar todo su potencial. En mi caso, eso me aproximaba al estilo de escritura que desarrollo todos habitualmente en el blog, con lo que la cuestión fue tomar la decisión de dedicar un cierto tiempo al día durante algunas semanas haciendo algo que, en realidad, podría haber hecho simultáneamente con el proceso de escritura (para el próximo libro ya lo sé…) y que pude plantear gracias a la colaboración de unos patrocinadores, Banesto y El Corte Inglés, que le dieron sentido desde el punto de vista económico, y a la apertura de miras de mi editorial, Deusto, y de mi editor, Roger Domingo.

También te adentras en las cuestiones de la propiedad intelectual. ¿Qué les espera a los creadores en un mundo en que casi cualquier elemento está tan solo a un clic de distancia?
Un panorama muy esperanzador. Disminuir la distancia entre el creador y su público solo puede ser bueno. En cuanto los creadores encuentren fórmulas para ofrecer valor añadido a su público, este pasará a aprovecharlas, y la ecuación final será netamente positiva. Pensar que, por sistema, todo cliente potencial es un ladrón en potencia es algo que no puede llevar ningún negocio a buen puerto. No existen mercados piratas, existen demandas insatisfechas.

¿Internet es libertad?
Internet es un entorno con sus posibilidades, sus limitaciones y sus reglas. En el mundo físico también existen reglas: no podemos volar si no utilizamos una tecnología determinada, por ejemplo, porque hay un engorro llamado “ley de la gravedad” que nos impide dar una patada en el suelo y salir impulsados hacia arriba. Si no explicas eso a un niño, es posible que cualquier día, después de ver una película de Supermán, tenga un accidente intentando emularlo. En la red pasa lo mismo: tenemos que conocer sus reglas y familiarizarnos con ellas lo más posible, no intentar crear legislaciones artificiales que resulten imposibles de cumplir, y acostumbrarnos a un entorno que, nos pongamos como nos pongamos, está aquí para quedarse.

Fuente: PlanetaDeLibros

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